AGUADOR
Hace cuánto debiera haber venido.
Y no viene el aguador.
No me arden
los labios,
la boca,
la garganta:
soy una piedra,
pues no puedo ni decir
el nombre de quien amo.
¡El aguador!
¡Ya viene el aguador!
Ya oigo sus campanillas
su voz de rambla,
su pregón de río,
la rezumante música del cántaro.
Y pasa junto a mí
sobre el polvo.
Y se aleja.
SUZANNE
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SUZANNE
Eran noches muy largas de horas blancas,
de estudio apresurado de materias
que habíamos dejado para el final del curso.
Insomnes en las noches d...
Hace 5 días
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