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LA NIÑA BLANCA
Claustro de las noches lentas
Claustro del candor al alba
Piedras tristes somnolientas
al bostezar la mañana.
Niña blanca recogida
Niña de la risa amarga
entretejiendo tu vida
con agujas de castañas.
Árbol frondoso hacia el cielo
Árbol repleto de ramas
que te va alisando el pelo
cuando a su sombra te agarras.
Arco de punto partido
Arco jugando a ventana
Mira si se me ha escondido
el amor que silenciaba.
Señor llenandolo todo
Señor de las niñas blancas
Haz de tu espina acomodo
en el centro de mi alma.
Estela Kiesling, le ha puesto música al poema.
Me gustó. Mucho de hecho. Saludos & besos
ResponderEliminarGracias Gizeh, a Luis le gustrá saber que su poesía gusta a la gente joven.
ResponderEliminarBesotes
Pronto, muy pronto
ResponderEliminartus restos caerán
en las garras de mi olvido,
por la gruta de las pozas
de tus sueños,
sumado al negro oscuro del infinito,
restado a mi locura
que tapia tu verdadero destino,
multiplicado a tu ternura
en la cal viva de los años perdidos,
desgastados por la división
que el viento deja de propina
en tu esqueleto divino.
Bien podía Luis dedicarle un ripio de esos al Herpes genital ,seguro que ese sí se lo dejaban recitar en el Café Gijón.
ResponderEliminarParece ser que a Luis no le gusta que le censuren en el Café Gijón, pero a él si le gusta ejercer la censura jeje.
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